Queridos najerinos y najerinas:
El fuego limpio de las hogueras de San Juan (este año metafórico) está a punto de comenzar a prender, y la distancia que me separa de vosotros se desvanece de golpe. En muy pocas horas estaréis dando vuestras maravillosas vueltas. Siento repentinamente un vuelco en el corazón. Aunque mi cuerpo esté lejos, mi alma entera está allí, sentada a la orilla del Najerilla, respirando el aroma único de vuestras tradiciones. Estoy unida a vuestros cantos y a vuestras risas por un cordón indestructible: la certeza absoluta de que, en muy poquitos días, nos volveremos a mirar a los ojos en la Plaza de Santa María.
Estamos ya a punto de cruzar el mágico túnel del tiempo para encontrarnos, presencialmente, un año más, uniendo fuerzas, ganas, desvelos… y esa pasión conjunta que hace posible el prodigio anual. Nos espera una nueva edición de la Crónica Najerense.
Pero el teatro, como la vida, no solo se construye con presencias, sino también con el eco de las grandes ausencias. En esta edición nos falta nuestro queridísimo tío José Mari, y su pérdida nos ha dejado a todos un dolor muy hondo. Sin embargo, su entrega absoluta, su bondad y su esencia, se quedan a vivir para siempre entre nosotros, dejándonos una estela que seguirá brillando en cada escena y en cada corazón. Tanto él como todos aquellos seres queridos que ya no nos acompañan en las tablas, nos han regalado un legado imprescindible. Su recuerdo (del latín recordari: volver a pasar por el corazón) nos demuestra la verdadera fuerza de lo colectivo: que la Crónica es una cadena viva y en constante movimiento, donde cada eslabón aporta su propia luz y se vuelve eterno en la memoria.
Como todos sabéis, este año, además, nuestro equipo vive importantes relevos y novedades: nos despedimos de Sara y de su maravillosa Estefanía, así como de nuestro regidor, Íñigo. Es también un año de cambio para Ernesto, que dice adiós a su inolvidable rey Sancho, aunque afortunadamente seguirá junto a nosotros encarnando nuevos desafíos. A todos ellos, infinitas gracias por su enorme talento y generosidad, y por la huella imborrable que dejan en la Crónica y en la vida. Ha sido todo un honor para mí crecer a vuestro lado y admirar vuestro trabajo, siendo testigo del brillo único que habéis dado a vuestros roles.
Asimismo, me gustaría aprovechar esta carta para celebrar el nuevo reto de Eduardo, Malena y Ricardo, quienes a partir de ahora asumen la responsabilidad de encarnar a esos personajes míticos de nuestra historia. Junto a ellos, abrimos los brazos a los nuevos actores y actrices que se incorporan por primera vez al espectáculo. A todos os deseamos el mayor de los disfrutes en esta aventura que está a punto de comenzar.
Como siempre, me siento profundamente afortunada y agradecida de pertenecer a esta gran familia que es la Crónica Najerense. Bendito el día en el que fui invitada por primera vez a formar parte de esta comunidad, que se ha convertido, sin duda alguna, en uno de los pilares más importantes de mi vida. Os quiero con el alma.
Nos vemos en unos días bajo el cielo de Nájera, listos para volver a SER historia.
Mabel del Pozo
Directora de la Crónica Najerense










