Mi nombre es Nájera. Sí, yo misma te estoy hablando. Soy la tierra que ahora pisas. Y dicen los que me estudian que un día me llamé Garusia, Terana, Nagaxara y hasta Naiara. Antes de que tú existieras, fui poblada por berones y, más tarde, por romanos, musulmanes y cristianos. Y los que ahora me habitan quieren contar nuestra historia y, haciendo honor a su tierra, honrar también su memoria.
Escribiendo estas líneas comenzó mi viaje hacia la Crónica Najerense. Han pasado ya siete años desde que aquellas primeras palabras nacieron sobre un papel, sin imaginar que acabarían cambiando mi vida.
Llegué a esta ciudad con la ilusión de contar una historia. Y, casi sin darme cuenta, fue la historia la que terminó contándome a mí.
Durante estos años he intentado cuidar este legado con el máximo respeto y con toda la pasión de la que he sido capaz. Siempre con el profundo convencimiento de que la Crónica es mucho más que una representación:
Es memoria compartida. Es identidad. Es encuentro. Es emoción. Es pasado, es presente… y es futuro.
«Las leyes que nos gobiernan, las libertades que disfrutamos, y muchas otras cosas que damos hoy por sentadas, son el fruto de personas que me habitaron antes que tú, que ahora respiras… Y en el futuro, llegarán otros a recoger tus obras. Sí, las tuyas. Lo que hagas hoy. Y yo, Nájera, atemporal y eterna, seguiré aquí, observando».
Gracias, Nájera. Gracias, querida Crónica.
Porque las obras de quienes te soñaron antes que yo, y el inmenso regalo de caminar a vuestro lado durante estos siete años, han transformado mi vida, mi camino, mi manera de entender este oficio y, sobre todo, a la mujer que soy.
Ojalá algunas de las pequeñas obras que un día nacieron de mí, y que hoy ya os pertenecen, sirvan de semilla para quienes vengan detrás.
Ojalá alguien las recoja, las cuide, las transforme y las haga crecer con vuestra ayuda.
Porque no existe mayor privilegio para quien crea, que ver cómo aquello que un día nació en su corazón, deja de pertenecerle para encontrar su lugar en el corazón del pueblo al que tanto ama.
He decidido que esta haya sido mi “última” Crónica. No porque haya dejado de creer en ella. Todo lo contrario.
Precisamente porque la amo profundamente (os amo profundamente), siento que este es el momento de cerrar este viaje con el mismo amor con el que un día lo comencé.
Me marcho con el corazón lleno de gratitud, con la inmensa fortuna de haber compartido estos siete años con tod@s vosotr@s, con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí… Y con la certeza de que la Crónica seguirá viva durante 58 ediciones más y muchas más, encontrando siempre nuevas miradas que la acompañen, manos que la cuiden y corazones que la sueñen.
Gracias por vuestra confianza. Gracias por vuestra entrega. Gracias por vuestro talento. Gracias por vuestro cariño.
Y, sobre todo, gracias por haberme permitido soñarla y cuidarla junto a todos vosotros durante estos siete inolvidables y maravillosos años.
Os querré siempre.
«Estimados pasajeros, de corazón espero que hayan disfrutado el viaje. Pues el placer de la historia, como el de la música y el teatro, consiste en enriquecer la experiencia de estar vivo.»
Gracias por enriquecer así, mi experiencia de estar VIVA.
Hasta siempre, Nájera.
A partir de este momento… La historia la escribes tú.

Un discurso, que según explicó el propio Sánchez, tuvo lugar en un claustro al que se siente emocionalmente unido. Y es que participó durante algo más de una década como parte del Grupo de Danzas de Logroño. Este claustro, un espacio cerrado, para mí fue una ventana enorme, lo último que se puede pensar de un claustro. Muy al contrario, fue una puerta enclaustrada que me abrió a muchísimas cosas”, explicó emocionado durante su discurso.
stacado guionista, escritor y doctor en Filología Hispánica, es una figura muy reconocida en la cultura riojana, como lo demuestra el hecho de que el Gobierno de La Rioja le otorgase en 2025 el Galardón a las Artes y la Cultura riojanas.





